Después de un accidente de tráfico es normal sentirse descolocado. Entre el susto, las molestias físicas y los primeros trámites, muchas personas toman decisiones sin ser conscientes de que algunos pasos pueden afectar directamente a la indemnización que les corresponde.
La mayoría de estos errores no se cometen por mala intención, sino por desconocimiento o por querer “quitarle importancia” a la situación. Sin embargo, sus consecuencias pueden ser serias: desde una reducción notable de la compensación hasta la pérdida total del derecho a reclamar. Conocer los fallos más habituales ayuda a evitarlos y a proteger mejor los propios derechos.
No acudir al médico inmediatamente
Uno de los errores más frecuentes tras un accidente es no ir al médico en las primeras horas o días, sobre todo cuando las molestias parecen leves.
Por qué ocurre con tanta frecuencia
Muchas lesiones no se manifiestan de forma inmediata. El dolor puede aparecer al día siguiente o incluso varios días después, lo que lleva a pensar que no es necesario acudir al médico de inmediato.
Cómo afecta a la indemnización
Si no existe un informe médico cercano al accidente, puede ser difícil demostrar que las lesiones están relacionadas con el siniestro. Esto genera dudas y suele reducir el valor de la reclamación.
Interrumpir o abandonar el tratamiento médico
Otro error habitual es no seguir el tratamiento indicado o dejar pasar largos periodos sin acudir a revisiones.
Falta de continuidad médica
Las aseguradoras analizan si el proceso de recuperación ha sido coherente. Cuando hay interrupciones sin justificación, pueden interpretar que las lesiones no eran tan importantes.
Consecuencias en la reclamación
La falta de seguimiento puede traducirse en una menor valoración del daño o en la exclusión de determinados días de curación.
Minimizar las lesiones o restarles importancia
Muchas personas, por tranquilidad o por no generar conflicto, tienden a minimizar sus molestias en conversaciones o declaraciones iniciales.
Declaraciones que pueden perjudicar
Frases como “estoy bien” o “no es nada grave” pueden utilizarse más adelante para cuestionar la gravedad real de las lesiones.
La importancia de ser coherente
Es fundamental describir las molestias tal y como se sienten, sin exagerar, pero sin restarles importancia.

Aceptar una oferta de indemnización demasiado pronto
En algunos casos, se presenta una oferta económica poco tiempo después del accidente.
El riesgo de decidir con prisas
Aceptar una compensación sin conocer el alcance real de las lesiones puede cerrar la puerta a futuras reclamaciones, incluso si aparecen secuelas más adelante.
Cuándo suele ocurrir este error
Suele darse cuando la persona afectada quiere cerrar el asunto rápidamente o no tiene información suficiente sobre el proceso.
No conservar facturas ni justificantes de gastos
Los gastos derivados del accidente deben estar bien documentados para poder reclamarse.
Gastos que suelen olvidarse
Medicación, desplazamientos a centros médicos, tratamientos de rehabilitación o pruebas diagnósticas son algunos de los gastos que con frecuencia no se guardan.
Cómo influye en la indemnización
Sin justificantes, estos gastos pueden quedar fuera de la reclamación, aunque estén directamente relacionados con el accidente.
No recopilar pruebas desde el inicio
No hacer fotos del accidente, no recoger datos de testigos o no solicitar determinados informes puede debilitar una reclamación.
Pruebas que suelen ser clave
Las fotografías del lugar y de los daños, el parte de accidente, los testimonios y los informes médicos ayudan a reconstruir lo ocurrido. Con el paso del tiempo, muchas de estas pruebas pueden perderse o resultar imposibles de obtener.
Desconocer o ignorar los plazos legales
Pensar que se puede reclamar en cualquier momento es otro error bastante común.
Por qué es un problema
Los plazos existen y son estrictos. Dejar pasar el tiempo sin informarse puede suponer la pérdida total del derecho a indemnización.
La importancia de actuar con información
Conocer los plazos permite tomar decisiones con calma, sin prisas, pero sin retrasos innecesarios.

Conclusión
Tras un accidente de tráfico, pequeños errores pueden tener grandes consecuencias. No acudir al médico a tiempo, interrumpir el tratamiento, aceptar acuerdos precipitados o no conservar pruebas son fallos habituales que reducen la indemnización sin que la persona afectada sea consciente de ello.
Evitar estos errores pasa por informarse, documentar cada paso y actuar con coherencia. De esta forma, es posible proteger el derecho a una compensación justa y centrarse en lo más importante: la recuperación y la tranquilidad tras el accidente.





