Tras un accidente, recibir una oferta de indemnización suele generar un primer alivio. Sin embargo, en muchos casos, al revisar la cantidad propuesta por la aseguradora, aparece la sensación de que es inferior a lo esperado. Esta situación es bastante habitual y puede generar dudas sobre si aceptar la oferta o intentar revisarla.
Muchas personas no saben que la primera oferta no suele ser definitiva. Entender por qué se presenta una indemnización baja y qué opciones existen permite tomar decisiones con mayor seguridad y evitar aceptar una cantidad que no refleje realmente el daño sufrido.
Por qué la aseguradora puede ofrecer una indemnización baja
Detrás de una oferta inferior a lo esperado suelen existir varios motivos.
Valoración inicial limitada de las lesiones
En muchas ocasiones, la aseguradora realiza una valoración conservadora, sobre todo cuando el tratamiento médico todavía no ha finalizado o no se cuenta con toda la información necesaria sobre la evolución de las lesiones.
Falta de documentación completa
Si no se han aportado todos los informes médicos, pruebas diagnósticas o justificantes de gastos, la oferta puede basarse en una visión incompleta del daño real.
Diferencias en la interpretación del accidente
También pueden existir discrepancias sobre la responsabilidad, la gravedad de las lesiones o el impacto que el accidente ha tenido en la vida diaria de la persona afectada.
Qué significa realmente recibir una oferta baja
Una indemnización baja no implica que el proceso esté cerrado ni que no haya margen de mejora.
No es una decisión definitiva
En muchos casos, la oferta inicial es simplemente un punto de partida. La aseguradora puede revisarla si se aportan nuevos datos o se aclaran determinados aspectos del caso.
Existe margen para la revisión
Cuando la documentación respalda una valoración distinta de los daños, la oferta puede ajustarse para reflejar mejor la situación real.

Pasos a seguir si la indemnización es inferior a lo esperado
Actuar con orden ayuda a evaluar correctamente la propuesta recibida.
Revisar la oferta con detalle
Es importante analizar qué conceptos se han incluido y cuáles pueden faltar. Revisar el tiempo de recuperación, las lesiones reconocidas y los días de baja permite detectar posibles diferencias.
Comprobar la documentación médica
Conviene asegurarse de que todas las lesiones, tratamientos y posibles secuelas estén correctamente reflejadas en los informes médicos.
Recopilar gastos y perjuicios
Gastos médicos, desplazamientos, rehabilitación u otras consecuencias económicas deben estar bien documentados y vinculados directamente al accidente.
Cuándo conviene no aceptar la oferta inicial
Existen situaciones en las que aceptar la primera propuesta puede ser prematuro.
Tratamiento médico en curso
Si la recuperación no ha finalizado, cerrar la reclamación puede dejar daños sin valorar o secuelas que todavía no se han manifestado.
Secuelas no consideradas
Cuando persisten molestias o limitaciones que no han sido tenidas en cuenta, la indemnización ofrecida puede no reflejar el daño real.
Qué opciones existen si no hay acuerdo
Si tras revisar la oferta no se alcanza un acuerdo, existen alternativas.
Continuar la negociación extrajudicial
Aportar nueva documentación y aclarar los puntos de desacuerdo puede permitir una mejora de la oferta inicial.
Valorar otras vías
Cuando el desacuerdo se mantiene, puede ser necesario explorar otras opciones dentro del marco legal para que el daño sea valorado de forma objetiva.
Errores comunes al recibir una indemnización baja
Algunas reacciones pueden perjudicar el resultado final.
Aceptar la primera oferta por prisa
Aceptar rápidamente puede impedir una valoración completa de las lesiones y sus consecuencias a medio o largo plazo.
No analizar cómo se ha calculado la oferta
No entender los criterios utilizados dificulta cualquier revisión posterior.
Minimizar las lesiones
Restar importancia a las molestias puede hacer que no se valoren correctamente en la indemnización.

Conclusión
Recibir una oferta de indemnización baja es una situación frecuente tras un accidente, pero no siempre refleja el alcance real de los daños sufridos. Revisar la propuesta con calma, analizar la documentación médica y conocer el estado real de la recuperación permite tomar decisiones más ajustadas.
Actuar con información y sin prisas ayuda a evitar aceptar una indemnización inferior a la que corresponde y a proteger los derechos de la persona afectada.





